Al final del día no sabés cuánto vendiste, ni qué.
Cada venta queda registrada con su ticket. Ves lo vendido del día y del mes sin sumar nada.
Sistema de gestión para distribuidoras de repuestos
Sistema de gestión para repuesteras
Un catálogo web donde cada repuestero ve su precio y si hay stock, y una gestión que se encarga del resto: pedidos, stock, cuentas, caja y factura electrónica. Desde la PC del depósito o el celular en la calle.
Buscás el repuesto, cobrás y sale el ticket. Nada más. Sin cargar stock ni hacer inventario antes: con lo que vendés todos los días, el negocio se va ordenando solo.
Te registrás con tu nombre y WhatsApp y entrás a una empresa de ejemplo con artículos, clientes y ventas cargados. Desde la PC o el celular.


El cuaderno del fiado y la lista abrochada al lado del teléfono.
Las listas de los proveedores en la pantalla, para buscar más rápido.
Te dice qué vendiste, quién te debe y qué sale más.
¿Te suena?
Al final del día no sabés cuánto vendiste, ni qué.
Cada venta queda registrada con su ticket. Ves lo vendido del día y del mes sin sumar nada.
El fiado está en una libreta, y cuando el cliente pregunta cuánto debe, buscás entre las hojas.
Cada cliente tiene su cuenta. Ves quién debe y le mandás el saldo por WhatsApp.
Te piden un repuesto y para saber el precio buscás en tres listas de proveedores.
Subís las listas de tus proveedores en Excel y encontrás cualquier repuesto con tu precio de venta, por código o con dos palabras.
Comprás a ojo: lo que te acordás que se vendió.
Como cada venta queda registrada, sabés qué sale más y cuánto se vendió de cada cosa.
El cliente encarga algo, deja el teléfono en un papel y cuando llega nadie le avisa.
El encargo queda anotado con seña y precio fijo. Cuando entra la mercadería, le avisás por WhatsApp con un toque.
Si un día no estás, nadie sabe a cuánto vender.
Cualquiera del mostrador busca y vende al precio correcto, y vos ves lo vendido desde el celular.
Los pedidos llegan por WhatsApp, audio o llamado, y alguien los pasa a mano. Se escapan renglones.
El cliente arma el pedido en el catálogo, con códigos y cantidades. A vos te llega listo para preparar.
Cada cliente tiene otro descuento y la lista cambia cada semana. Pasar precios es un trabajo aparte.
Importás el Excel del proveedor y cada cliente ve su precio al instante, con su descuento y su ganancia.
"¿Cuánto me debe?" se contesta revisando cuadernos, planillas y transferencias.
Cada venta y cada cobranza quedan en la cuenta del cliente. Ves quién debe, cuánto está vencido y a quién visitar hoy.
El stock del Excel no coincide con el estante y te enterás cuando el cliente ya lo pidió.
Lo que vendés y lo que entra mueve el stock solo. Te avisa qué reponer y arma el pedido al proveedor.
El recorrido de un pedido
Cómo se arranca
Así se trabaja con ILIOS, de punta a punta, sin pasar nada a mano.
No hace falta hacerlos todos: cada uno se prende cuando lo necesitás.
Tocá cada número para ver el paso, o dejá que pasen solos
Todo en un solo lugar
Se adapta a tu forma de trabajar
Prendés lo que usás. Lo que está apagado no aparece en ningún lado.
Ni menús de más ni botones grises. Las funciones nuevas llegan apagadas: nada te cambia la rutina sin que lo decidas vos. Y cada una te explica qué cambia para vos y qué ve tu cliente.
Quién lo hace
Hecho de los dos lados del mostrador.
ILIOS nace de 15 años de mostrador y de calle visitando repuesteras, y de alguien que maneja bases de datos desde los tiempos del DOS. Cada pantalla resuelve algo que vimos pasar:
Tu propia base, separada de la de cualquier otra empresa.
Copia de respaldo todos los días, automática, sin que tengas que acordarte.
Te la llevás cuando quieras. Stock, saldos y ventas se bajan a Excel desde el sistema.
Para el que quiere el detalle
Preguntas de siempre
No. Funciona en el navegador, en la PC y en el celular. Imprime el ticket en la impresora de 80 mm que ya tenés, y si querés, tus clientes entran al catálogo con su usuario.
Al empezar los cargamos nosotros: tus artículos, tus clientes con su saldo y la primera lista de cada proveedor. Después, actualizar una lista te lleva un minuto: subís el Excel tal como te lo manda el proveedor y ves qué cambia antes de guardar.
Lo que tarde la carga inicial, que hacemos nosotros con tus datos. Mientras tanto, la empresa de ejemplo te sirve para practicar, y el primer día te acompañamos en el mostrador por WhatsApp.
Sí. Factura A, B y C con CAE de ARCA, notas de crédito y libro IVA para el contador. Y si con un cliente trabajás con presupuesto, elegís por cliente qué comprobante lleva.
Las funciones nuevas llegan apagadas y con un aviso. Las prendés si te sirven. Lo que ya usás sigue igual.
Cada empresa tiene su propia base, separada de las demás, con copias de respaldo automáticas todos los días. Tus clientes nunca ven tu costo ni tus proveedores.
No. Empezás vendiendo con las listas de tus proveedores. El stock lo prendés después, solo para lo que te importa, cuando quieras.
Sí. Con "Vender ya" la misma persona busca, cobra y entrega el ticket. Si un día sumás un cajero, prendés la cola de caja y listo.
No. Elegís qué ve cada uno, pantalla por pantalla. Las ventas del día y el valor del stock los ve solo el dueño, salvo que decidas otra cosa.